miércoles, marzo 04, 2009

Juguetes Mexicanos a los Santos Reyes

Juguetes Mexicanos a los Santos Reyes
Lukas Avendaño
Ahora estoy de nuevo en el monte y pareciera mentira que de repente uno olvida cosas, pero… lo mejor es que he regresado, los recuerdos llegan como mariposas que nos traspasan el cuerpo después de pasada la lluvia, bueno eso es lo que sucede aquí, ahora que estoy en el monte he visto las estrellas, las miro, veo las constelaciones, la oscuridad profunda, y me lleva a cuando recién regresábamos del terreno después de pizcar mazorcas, cortar milpas, abonar o simplemente cuidar chivas, de las veces que luego me hacían llorar a mis hermanos y a mi por que nos desobedecían –las chivas son el mejor ejemplo de desobediencia civil no violenta-.

Regresábamos a casa ya entrada la noche acostados boca arriba sobre la carreta llena de sácate mientras jugábamos a ver las estrellas que caminan, mi padre me contaba que son aviones pero… no sabíamos si creerle, para nosotros son estrellas que caminan, y hoy de nueva cuenta las veo, solo que ahora no estoy con mis hermanos y no sé con quien jugar a encontrar estrellas que caminan, de mientras mi padre le da mamila a sus borreguitos huérfanos, y me pienso grande…

El monte es una escuela nocturna, veo las luciérnagas, escucho los grillos y a mi perrita que se llama chiquita juega con una chicharra, en otros lugares le llaman cigarra, luego de las plataneras en medio de la oscuridad veo salir gigantes, como cuando de niño iba a recorrer chicozapotes y aguacates y me daba miedo entrar a las plataneras de donde creía que habitaba el diablo y los duendes. También hay árboles de grandes troncos que los evitaba ver para no encontrarme con la mujer que se para debajo de ellos con enorme canasta llena de frutas[1] para encantar a la gente cuenta mi padre, y de repente las hojas de plátano parecen aletear, mi padre me pide lo acompañe a ver la compuerta de la zanja de riego, le digo que solo una vez, y que se apure.

Al monte también llegan los basureros, je, je, je… los basureros eran los mejores lugares donde pasar el tiempo, donde cambiar de juguetes y donde se me ocurrían las mejores ideas para inventar juegos, para pensar historias, ahora pienso el como la basura es reinventada por los que no conocemos la basura de nueva –aunque la basura solo es basura de vieja de ya usada-, quiero decir muchas veces no imaginamos para que servia un bote originalmente, pero era ahí donde me hacia de juguetes nuevos pero viejos, el carrito sin rueditas, el bote de insecticida para hacer un trailer plateado, una muñeca sin piernas, o sin manos, sin ojos, o sin pelo, los frasquitos que alguna vez contuvieron perfume, bolitas de desodorante para jugar a las canicas, los peines largos para hacer aviones, la lata de sardina para hacer carretas y los botecitos de penicilina en polvo estos eran los chidos para hacer mancuernas de vacunos cebú, es mas, para nosotros es prestigioso una mancuerna de toros cebú hechos con frasquitos de penicilina en polvo, luego las mancuernas con botellas de caguama, o las quitapon (de las que destapan a otra botellas con el ensamble del asiento), de estas las recogíamos en el basurero del trailer park donde llegaban los gringos y una vez que se iban nosotros revisábamos las bolsas de basura, botes, latitas, cajitas, a veces lápices, y plumas con la tinta regada encontrábamos.

Pero hoy me ha motivado a escribir esta carta a los Santos Reyes la muerte de un caballo, salí a correr por la mañana muy de mañana y en la carretera estaba tirado, era amarillo pura sangre, de los maduros esos son los mejores para el galope, aun tiene su rienda roja, me dio tanta lastima verlo tirado inerte, casi miraba escurrir el agua de sus ojos, sus huesos rotos, su panza abierta y su cola, ¡su cola era de las cosas que mas se apreciaban de un buen caballo!, debería ser fuerte para resistir las paradas de mano, para levantar arto polvo en los galopes, para hacer tanto ruido que hasta los perros que nos perseguían nunca me alcanzaron y bueno también para suerte del caballo, pero este caballo seguía tirado y yo atónito repensando los recuerdos, me salían las mariposas negras de la memoria y viene otro coche y zasss, saltan las astillas de sus huesos partiéndolo a la mitad, apresuradamente salto sobre la cinta asfáltica y tiro de la rienda para luego lanzar el carrizo rajado, partido, quebrado, roto al canal de agua, creo que es un final menos doloroso para los recuerdos de un niño y para un fiel caballo de carrizo.
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[1] En algunos lugares es la Llorona , la Matlacihuatl , o la que tiene cabeza de caballo.




"Nosotros somos parte del pueblo, parte de la masa. Somos hambre, llanto, dientes apretados. Somos furia, bronca, odio contenido. Somos palo, gomera, pañuelo ennegrecido. Somos marginados, expulsados, desocupados. Somos pobres, malvestidos, antiestéticos, feos. Somos verbo mal conjugado, graffiti inexacto desde la gramática. Tenemos olor a pobre, venimos de lejos, estamos cansados. Somos lo que sobra del sistema, los efectos colaterales, lo que nadie quiere ver.."

1 comentario:

Yurix Nu Viko (Cara de Nube) dijo...

k ondas floris.. está bin chido este texto del tal lukas... hermoso, me recordó la primera vez ke vi un cometa en san juan del río, mi papá me dijo, es un cometa, tal vez era una estrella fugaz, y yo dije "ohhhh" aunkwe no sabía ké era un cometa ni una estrella fugaz, pero era hermoso. lo otro no me gusta, el párrafo del final, sí, akí, en dizke ésta realidad con éstas reglas, pero no es el único mundo ni los únicos conceptos infalibles ni las medidas dterminadas... Todo es relativo...